El cáncer es una de las enfermedades más estudiadas en las últimas décadas, y los avances en la investigación y el tratamiento han sido significativos. Sin embargo, sigue siendo una enfermedad compleja con un gran impacto en diferentes ámbitos de la vida de las personas que lo padecen. Esta afección no solo afecta al cuerpo a nivel físico, sino que también tiene repercusiones importantes en los ámbitos cognitivo, emocional y social. Por lo tanto, podemos afirmar que el cáncer causa impactos bio-psico-sociales.
En este artículo nos centraremos en el impacto cognitivo. Se ha evidenciado que, tras el tratamiento con quimioterapia, algunas personas experimentan alteraciones cognitivas, a menudo conocidas como "quimiocerebro" (chemobrain). Este fenómeno incluye dificultades con la memoria, la concentración, la atención y otras funciones cognitivas, que pueden prolongarse más allá del periodo de tratamiento.
Conocer y entender estos efectos adversos asociados al tratamiento del cáncer no solo permite un mejor conocimiento de la enfermedad y sus impactos, sino que también facilita la implementación de medidas de prevención y estrategias de contención. Este enfoque es esencial para promover una mejor calidad de vida para los pacientes, ayudándoles a afrontar los desafíos cognitivos que pueden surgir durante y después del tratamiento. En definitiva, entender estos aspectos es clave para ofrecer una atención integral y humana en el ámbito de la oncología.
El término chemobrain o quimiocerebro fue utilizado por primera vez por Mann en 1999 para describir las alteraciones en la agudeza mental observadas en pacientes sometidos a quimioterapia tras un diagnóstico de cáncer. No obstante, inicialmente, los estudios sobre este fenómeno recibieron críticas y carecían de aceptación generalizada. No es hasta 2004, con el estudio de Wefel et al., cuando el término recibe una atención más rigurosa y se convierte en un punto de referencia en la literatura científica sobre las alteraciones cognitivas relacionadas con el cáncer. Este estudio destacaba que incluso el propio diagnóstico de cáncer puede tener efectos negativos en la cognición antes de iniciar el tratamiento de quimioterapia (Wefel, Lenzi, Theriault, Davis, & Meyers, 2004).
A partir de estos hallazgos, se empezó a entender que las alteraciones cognitivas en pacientes oncológicos no tenían una única causa. Factores como el diagnóstico, el tratamiento, e incluso el estrés psicológico asociado, podrían contribuir a estas disfunciones. Esto puso de relieve la necesidad de una evaluación cognitiva específica durante el tratamiento para garantizar una mejor calidad de vida para los pacientes (Vardy et al., 2007).
Las alteraciones cognitivas más comunes
En pacientes con cáncer de mama, las alteraciones más frecuentes incluyen dificultades para mantener la atención selectiva y sostenida, problemas para recordar aprendizajes recientes o eventos, y una afectación de la memoria inmediata y diferida (Myers, 2012). También se han identificado ralentizaciones en el procesamiento del pensamiento, dificultades para planificar tareas simples y alteraciones en las funciones ejecutivas (Koppelmans et al.).
A través de investigaciones con neuroimagen, se han detectado cambios estructurales y funcionales en los cerebros de pacientes tratados con quimioterapia. Se ha evidenciado una afectación específica en los lóbulos temporales y frontales, así como una disminución de la sustancia blanca en los lóbulos parietales y temporales, factores asociados con una menor velocidad de procesamiento y con dificultades atencionales (Deprez et al.). Además, se ha relacionado el deterioro de la atención y la memoria con alteraciones en el hipocampo, una región clave para el aprendizaje y la memoria a corto plazo, especialmente en pacientes sometidos a radioterapia en áreas cerebrales cercanas (Dietrich, Han, Yang, Noble, 2006).
Impacto en la vida cotidiana
Estas alteraciones cognitivas tienen un efecto significativo en la vida diaria de los pacientes, afectando sus roles laborales, sociales y familiares. Las dificultades para planificar, organizarse y ejecutar tareas de forma eficiente a menudo requieren una mayor dependencia del apoyo familiar y social, lo que puede generar tensiones emocionales tanto en el paciente como en su entorno (Asher, 2011).
Reconocer y abordar estas alteraciones es fundamental para ofrecer una atención integral al paciente oncológico, promoviendo estrategias para minimizar el impacto cognitivo y mejorar la calidad de vida. En definitiva, entender el quimiocerebro no solo ayuda a validar las experiencias de los pacientes, sino también a desarrollar intervenciones más eficaces para abordar sus consecuencias.
Nuevo servicio de Rehabilitación Cognitiva para pacientes oncológicos en la Fundación Oncolliga
A partir de las quejas cognitivas manifestadas por los pacientes y la experiencia acumulada en el ámbito de la psicooncología, junto con una exhaustiva investigación sobre el perfil neuropsicológico de las personas con cáncer, surge la necesidad de crear un nuevo servicio en la Fundación Oncolliga: la Rehabilitación Cognitiva para pacientes oncológicos.
Este programa tiene como objetivo mejorar las funciones cognitivas afectadas por la enfermedad y sus tratamientos, como la memoria, la atención y las funciones ejecutivas, contribuyendo así a la calidad de vida de los pacientes. El servicio, que tiene una duración de entre tres y seis meses, se lleva a cabo de manera online desde el domicilio del paciente, ofreciendo una alternativa accesible y flexible que facilita la participación de personas de toda la provincia de Girona.
Estructura del programa
El programa está estructurado en varias fases para garantizar una atención personalizada y efectiva:
Primera entrevista neuropsicológica
En esta sesión inicial se conoce al paciente y su proceso oncológico, además de ofrecer un espacio de escucha activa. Se realiza una evaluación neuropsicológica mediante pruebas específicas para identificar las funciones cognitivas afectadas y preservadas. Finalmente, se presenta el programa de rehabilitación EM-Line!, una herramienta clave para el desarrollo del proceso.
Fase de rehabilitación cognitiva (3 meses)
Durante tres meses, los pacientes realizan las actividades de rehabilitación cognitiva de forma online desde su domicilio, en días y horarios previamente acordados. La neuropsicóloga encargada del programa supervisa el proceso y hace un seguimiento constante gracias a los resultados generados automáticamente por la herramienta EM-Line!. Esta metodología permite ajustar las intervenciones según las necesidades individuales de cada paciente.
Segunda entrevista y valoración
Al finalizar los tres meses de trabajo, se realiza una nueva entrevista para evaluar los cambios y las mejoras cognitivas alcanzadas. Si se observan progresos suficientes, el paciente recibe el alta. En caso contrario, el programa puede prolongarse tres meses más para alcanzar los objetivos terapéuticos.
Un servicio adaptado a cada paciente
El programa de rehabilitación cognitiva ha sido diseñado para llegar al mayor número de personas posible gracias al formato online. No obstante, se mantiene el compromiso de personalizar la atención según las necesidades de cada paciente. En casos donde el formato virtual no sea viable, se buscarán alternativas para garantizar que todos los pacientes puedan acceder a este servicio esencial.
Con esta iniciativa, la Fundación Oncolliga reafirma su compromiso de ofrecer apoyo integral a los pacientes oncológicos, abordando no solo las necesidades físicas, sino también los desafíos cognitivos y emocionales asociados a la enfermedad y sus tratamientos.
Autora: BERTA GALINDO, psicooncóloga
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BIBLIOGRAFIA
Asher A. Cognitive dysfunction among cancer survivors. Am J Phys Med Rehabil. 2011;90(5 Suppl 1):S16-S26.
Bruna. (2011). Rehabilitación neuropsicológica : intervención y práctica clínica / Olga Bruna [y otros 4]. Elsevier Masson.
EM-Line!. Rehabilitació cognitiva per a pacients amb alteracions neurocognitives. Recuperat de https://www.em-line.com/ca/mainmenu/index
Hutchinson, A. D., Hosking, J. R., Kichenadasse, G., Mattiske, J. K. & Wilson, C. (2012). Objective and subjective cognitive impairment following chemotherapy for cancer: A systematic review. Cancer Treatment Reviews, 38(7), 926-934. https://doi.org/10.1016/j.ctrv.2012.05.002
Koppelmans, V., Breteler, M. M. B., Boogerd, W., Seynaeve, C., Gundy, C. M., & Schagen, S. B. (2012). Neuropsychological performance in survivors of breast cancer more than 20 years after adjuvant chemotherapy. Journal of Clinical Oncology, 30(10), 1080–1086. https://doi.org/10.1200/JCO.2011.37.0189
López-Santiago, S., Cruzado, J. A. & Feliú, J. (2012). Chemobrain: revisión de estudios que evalúan el deterioro cognitivo de supervivientes de cáncer tratados con quimioterapia. Psicooncología, 8(2-3). https://doi.org/10.5209/rev_psic.2011.v8.n2-3.37881
Wefel, J. S., Lenzi, R., Theriault, R. L., Davis, R. N., & Meyers, C. A. (2004). The cognitive sequelae of standard-dose adjuvant chemotherapy in women with breast carcinoma: Results of a prospective, randomized, longitudinal trial. Cancer, 100(11), 2292–2299.


