Durante el tratamiento oncológico, la alimentación se convierte en un aliado fundamental para mantener la fuerza y la calidad de vida. Las necesidades nutricionales pueden variar según la persona y el tipo de tratamiento, pero adoptar una dieta equilibrada y unos hábitos alimentarios saludables puede ayudar a afrontar los efectos secundarios y favorecer la recuperación. En este artículo te ofrecemos recomendaciones generales y pautas específicas para situaciones habituales durante el proceso de la enfermedad.
Alimentos equilibrados y saludables
Una dieta variada y rica en nutrientes es clave durante el tratamiento del cáncer. Aquí tienes algunas recomendaciones generales:
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Frutas y verduras: Prioriza las de temporada y de colores variados, ya que son ricas en vitaminas, minerales y antioxidantes.
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Proteínas: Incluye alimentos como carne magra, pescado, huevos, legumbres y frutos secos, que ayudan a reparar tejidos y mantener la masa muscular.
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Hidratos de carbono complejos: Elige cereales integrales, patatas y arroz integral para mantener los niveles de energía.
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Grasas saludables: Consume aceite de oliva virgen, aguacates y frutos secos, evitando las grasas saturadas y trans.
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Hidratación: Bebe mucha agua e infusiones suaves para mantenerte hidratado, evitando bebidas azucaradas o con cafeína.
Hábitos dietéticos recomendados
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Comidas pequeñas y frecuentes: Comer poco y a menudo puede ser más fácil de tolerar, sobre todo si tienes poco apetito.
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Preparaciones suaves: Prioriza cocciones como al vapor, al horno o hervido, evitando alimentos fritos o muy condimentados.
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Evitar irritantes: Reduce el consumo de alimentos picantes, ácidos o muy calientes para evitar irritaciones.
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Escucha a tu cuerpo: Adapta la dieta a tus necesidades y consulta a un profesional si tienes dudas.
Pautas dietéticas en situaciones concretas
Diarrea:
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Aumenta el consumo de alimentos ricos en almidón como arroz blanco, patatas o plátanos maduros.
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Evita lácteos, alimentos muy grasos, bebidas con gas y cafeína.
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Asegúrate de beber líquidos para prevenir la deshidratación.
Vómitos o náuseas:
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Opta por alimentos suaves como pan tostado, galletas saladas o arroz blanco.
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Come lentamente y evita olores fuertes que puedan provocar náuseas.
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Prueba infusiones de jengibre, conocidas por aliviar este síntoma.
Estreñimiento:
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Incrementa el consumo de fibra con frutas frescas (como kiwi o ciruelas), verduras y cereales integrales.
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Bebe mucha agua para facilitar el tránsito intestinal.
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Muévete regularmente para estimular el movimiento intestinal.
Fatiga:
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Prioriza alimentos ricos en hierro como espinacas, legumbres y carne roja magra.
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Combínalos con alimentos ricos en vitamina C para mejorar la absorción.
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Fracciona las comidas para evitar bajadas de energía.
Falta de apetito:
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Enriquece los alimentos con aceite de oliva, queso rallado o crema de frutos secos para aumentar su valor calórico.
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Ten a mano opciones saludables pero apetecibles, como yogures o frutos secos.
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Haz que los platos sean visuales y atractivos.
Llagas en la boca:
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Elige alimentos blandos y cremosos, como purés, yogures o cremas de verduras.
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Evita alimentos ácidos, salados o muy calientes que puedan irritar la zona.
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Prueba a beber con pajita para reducir el contacto con las zonas afectadas.
Consulta a profesionales especializados
En Oncolliga Girona ofrecemos asesoramiento nutricional para ayudarte a adaptar tu alimentación a tus necesidades específicas durante el tratamiento oncológico. Nuestra experta en salud integrativa, Olga Esparch, puede guiarte para mantener una dieta equilibrada y paliar los efectos secundarios que afectan a tu calidad de vida.
Si tienes dudas o necesitas orientación, contáctanos. ¡Alimentarte bien es cuidarte!


